martes, 31 de julio de 2012

La novia

Nombre: Guisella

Edad:
25 años.

Nacimiento:
Chincha Alta el 29 de noviembre de 1986.

Carrera profesional: Licenciada en Educación Secundaria, en la especialidad de filosofía y religión.

Padres:
Luis y Gloria

Hermanos: 2, Armando (que en paz descanse) y Josué.
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Mi historia empieza un sábado 29 de noviembre de 1986, cuando nací. Esto no es del todo importante por el relleno de la historia, pero es importante por el hecho de mi nacimiento: la unión de mis padres.

Supongo que por ese motivo me tomé la dedicación y paciencia para encontrar mi camino ha seguir: la consagración o el matrimonio. Y es que, a comparación de mis padres, mi camino debía realizarse con total paciencia y, a pesar de los tropiezos, seguir adelante sin descanso por mi felicidad. Ser hija de padres que se casaron por que venía en camino un bebé no era gracioso, y más aun cuando ambos se separaron, mi familia, por violencia familiar, se rompió para siempre, así que ese motivo se volvió como la toma de decisión más grande de mi vida.

Tengo dos he
rmanos, aunque uno esta conmigo, por alguna razón también siento un gran cariño por mi querido Armandito, aquel que, sin poder acordarme de su rostro, es mi conexión directa con la muerte, la siguiente aventura del ser humano. A mo a los dos, pero Armando y yo mantenemos una relación de la cual no sé explicar...

..., es como si mis padres me lo hubieran arrebatado de mi lado..., para siempre...

Josué es un buen hemanito menor, la gratitud de Dios para poder ser una buena hermana. Aunque no es facil, ya que está a puertas de la pubertad (ya tiene 10 años, que miedo) me gusta recordarlo como el dulce niño que le gustaba que lo abrazara, que, juntos, vieramos dibujos animados, aquel que le gustaba ser niño igual que yo...

Cuando tuve 8 años llegué a la capital con los sueños rotos. Cuando a un niño le destruyen una vida de ilusiones es dificil volver a reconstruirlo. Eso sucedió conmigo. La vida, desde que llegué a un lugar ajeno a mi natal tierra, se volvió muy confusa. Mi niñez pedía hogar..., pero ya no lo tenía.

He sido una gran estudiante en la escuela. Nunca me faltó mérito alguno por mi habilidad estratégica a la hora de estudiar. No era lider, obviamente, pero me gusta trabajar por lo bajo, a hurtadillas, así que nadie se da cuenta de como lo trabajado esta esquematizado, entonces yo digo: lo hicimos todos ¡bien hecho!

Entre los 17 años que viví en la capital, entre mis estudios, mis amistades y mis ilusiones juveniles, nunca dejé de ser la niña modelo, la que siempre salía victoriosa en las horas de clase. Pero eso no provocó lo que, al inicio de mi plan, quería: volver a tener mi hogar. Aún así, pude formarme academicamente y eso, en el presnte, ha dado frutos. Hoy soy una profesional que sigue estudios de posgrado y que sigue soñando...

A pesar de saber la desastroza vida que tuve como hija, mi vida amorosa no tenía buen rumbo. Aún así pude conocer al que, ahora, es mi novio.

La amistad le dió forma a nuestra vida, tanto así que, después de tener los corazones rotos por otras personas que no supieron apreciarnos, nos miramos y nos dimos cuenta que ambos debiamos mantenernos juntos por que, de algún modo, uno le daba fortaleza y confianza al otro.

Desde aquel día, 23 de setiembre, estamos juntos...